¿Por qué mi hijo se despierta de mal humor y parece enojado desde que se levanta?

¿Tu hijo se despierta de mal humor todos los días? Conoce qué puede estar influyendo en su irritabilidad matutina y cuándo conviene prestar mayor atención.

9/23/20263 min read

a young girl with her hands on her face
a young girl with her hands on her face

“Apenas abre los ojos y ya está de mal humor”

Hay niños que parecen necesitar un largo tiempo para comenzar el día.

Se despiertan irritables, responden mal, no quieren vestirse, se molestan por cualquier cosa y parecen estar enojados desde el primer momento.

Para los padres, las mañanas pueden convertirse en una carrera de discusiones:

“¡Levántate!”
“¡Te lo he dicho cinco veces!”
“¡Siempre empiezas el día igual!”

Pero antes de asumir que el niño simplemente “tiene mal carácter”, vale la pena mirar qué está ocurriendo alrededor de sus despertares.

La irritabilidad matutina puede estar relacionada con el sueño, las rutinas, las demandas de la mañana o incluso con situaciones emocionales que el niño está atravesando.

¿Por qué puede despertarse de mal humor?

→No está descansando suficientemente

La cantidad y calidad del sueño tienen relación con el estado de ánimo y la capacidad de regulación durante el día. Un niño que se acuesta demasiado tarde, tiene despertares frecuentes o duerme menos de lo que necesita puede levantarse con menos capacidad para afrontar las demandas de la mañana. Por eso, antes de corregir constantemente su comportamiento, conviene revisar cómo está durmiendo.

→ Le cuesta pasar del sueño a la actividad

Algunos niños necesitan más tiempo para activarse después de despertar. Pasar directamente de la cama a vestirse, desayunar, organizar la mochila y salir puede resultar especialmente difícil para ellos. Una transición más gradual puede facilitar el comienzo del día.

→ La mañana representa algo que le preocupa

En ocasiones, el mal humor aparece principalmente los días de colegio. Si el niño está preocupado por una evaluación, un compañero, una profesora o alguna situación que le resulta difícil, puede comenzar a manifestarlo desde antes de salir de casa. No significa que cada irritabilidad matutina sea ansiedad escolar, pero el patrón puede darnos pistas.

→ Tiene hambre o necesita una rutina más estable

El tiempo que pasa entre despertarse y desayunar, los horarios cambiantes o comenzar el día con demasiadas exigencias pueden influir en su disposición.

¿Cómo hacer que las mañanas sean más tranquilas?

→ Prepara algunas cosas la noche anterior

Dejar lista la mochila, la ropa y determinados elementos del desayuno reduce decisiones y discusiones al despertar.

→ Dale un margen para despertar

Si es posible, evita comenzar con varias órdenes inmediatamente. Unos minutos para ir despertando, tomar agua, ir al baño y prepararse pueden marcar una diferencia.

→ Reduce las discusiones

Si está irritable, entrar en una confrontación desde el primer minuto suele aumentar la tensión.

Puedes utilizar instrucciones breves y claras:

“Buenos días. Primero vamos a vestirnos y después desayunamos.”

No necesitas resolver todas las discusiones de la mañana en ese momento.

¿Cuándo debería prestar atención?

Si la irritabilidad aparece ocasionalmente, probablemente no sea motivo de alarma. Pero si es persistente, ha aumentado recientemente o también aparece durante el resto del día, conviene observar qué otros cambios están ocurriendo.

Presta especial atención si hay dificultades importantes de sueño, cambios en el rendimiento escolar, aislamiento, tristeza, ansiedad o rechazo frecuente a asistir al colegio. Si existen problemas persistentes relacionados con el sueño, es recomendable consultar también con un profesional de salud.

La orientación de la psicóloga

Cuando un niño comienza el día con irritabilidad de manera constante, es importante no convertir las mañanas en una batalla diaria ni asumir inmediatamente que se trata de un problema de conducta. El momento en que aparece una conducta también nos proporciona información. Observar si ocurre después de noches difíciles, únicamente antes del colegio, ante determinadas exigencias o durante todo el día permite comprender mejor qué puede estar influyendo. A veces encontramos una dificultad relacionada con los hábitos de sueño; en otras ocasiones, la irritabilidad puede ser la forma en que el niño está manifestando un malestar que todavía no sabe expresar directamente.

Por eso, más que preguntarnos solamente “¿cómo hago para que se levante de buen humor?”, conviene preguntarnos qué está necesitando para comenzar el día con mayores recursos emocionales y físicos.

¿Necesitas orientación?

Puedo ayudarte a comprender qué puede estar influyendo en el comportamiento de tu hijo y cómo establecer estrategias más adecuadas para su situación.

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